Antes de la sanción de la ley que separó las aguas en nuestro país en 1987, las parejas divorciadas que se querían casar nuevamente solían ir a países como México, que lo permitía, y sacaban ahí una libreta de matrimonio que acá no tenía ningún valor pero que al menos disimulaba socialmente su situación.
Hasta que llegó la ley del divorcio vincular, que fue aprobada en la cámara de diputados por 176 votos a favor y 36 en contra, y promulgada el 8 de junio de 1987 por el entonces presidente Raúl Alfonsín y registrada con el número 23.515.
Uno de sus autores, Néstor Perl, reconoce hoy que “una disolución matrimonial es una situación dolorosa y compleja, que nadie quiere. Pero en su momento la ley sirvió para no obligar a personas que hacía 20 o 30 años que estaban separadas de hecho a seguir teniendo una relación a la fuerza”.
Desde entonces hasta hoy, mucha agua ha corrido entre los puentes de las relaciones de pareja.
1987
Año en que se sancionó la ley de divorcio en nuestro país
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